jueves, 8 de septiembre de 2011

Honestidad...

Y mentiría si dijera que no he vuelto a derramar una lágrima por ti, que ya no te visito constantemente en Tuenti, que no te busco por todos sitios, aun sabiendo que no vas aparecer. Miento si digo que he borrado toda canción que me recuerde a ti, porque en realidad son las que mas escucho. Miento cuando digo que trato de olvidarme de ti, porque cuando lo intento desespero. Me gusta creer que aun sin saber nada tú también te acuerdas de mi. Y me creo que aunque todas las puertas y ventanas estén cerradas a alguna posibilidad, siempre me queda algún resquicio de esperanza que se escapa entre las ranuras.

Mentiría si dijera que te odio con todas las fuerzas del universo, porque ni siquiera lo intento. 

martes, 6 de septiembre de 2011

...

Odio esa maldita lagrima que se resbala por mi mejilla cada vez que algo me recuerda a ti, odio sentirme la más débil del universo, odio visitar tu perfil con frecuencia deseando que quizás lo hayas dicho, y saber que hace un par de días que no te conectas, odio ver tus fotos, tu pelo, tu malditos ojos.
Odio pensar que soy yo, y saber que estoy equivocada,
Odio no poder decir que te odio y odio admitir que te quiero.

By the way.

El tiempo no espera, si no pasa sin avisar; los trenes se largan, te dejan tirada si no los coges a tiempo, los adultos no vuelven a la adolescencia y los adolescentes no vuelven a la niñez. Los coches no paran en los pasos de cebra, las ambulancias no esperan en los semáforos en rojos, las hojas de los árboles se caen sin avisar. Amigas que se quedan atrás por un desliz, personas que jamás volverán, amigos, que en cualquier momento dejaran de serlo. Pasar del verano al otoño en un suspiro, hojas de árboles que se caen, rosas que marchitan en un jardín, el moreno que se te cae a trozos, guardar bikinis, sacar abrigos, nada de leer novelas románticas, ahora se leerán libros de historia...
Otra estación que pasa como si nunca hubiera venido, que habrá sido de esos veranos, de esos que decías que habían sido los mejores de tu vida.
Ahora ya no queda nadie por las calles, en realidad nunca ha habido nadie, simplemente eran fugaces recuerdos que salían de las esquinas para no dejarte olvidar. 
Y ahora que parece que todo vuelve a empezar, buscas en lo mas remoto de tu alma, de tu corazón y te das cuenta que por muchas estaciones que pasen, que por muy lejos que camines, siempre habrá una cosa que no cambiará, su recuerdo.