El caso, es que siempre a mitad del camino, cuando las cosas van tan bien que hasta a ti te extraña, algo se tuerce, y te hace pensar, piensas cosas que si hubieran pasado por tu cabeza dos días antes las hubieras mandado a la mierda, pero ahora son ideas que no parecen tan remotas, posibilidades que un día diste por imposibles.
Una cantidad de pensamientos, de recuerdos, invaden tu cabeza, no te dejan ver mas allá de lo que tú quieres ver.. Ya no sabes que hacer, si mandarlo todo a la mierda por alguien que alguna vez para ti fue lo mas grande, seguir como estas, simplemente por ti, o hacer que él te mande a la mierda para que duela menos...
Y ahora recibiré esa llamada, esa que llevo esperando todo el día, y sonreiré como lela, como estoy haciendo ahora, por todas las tonterías que me va a decir, y todas esas cursiladas que salen de su boca. Entonces borraré toda idea de mi cabeza de mandarlo a la mierda, porque es él, y últimamente no hay nadie más.
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