martes, 22 de mayo de 2012

No se si le quiero cada vez más o siempre le quise así sin darme cuenta.

Amor, esa palabra timida, perezosa y demasiado importante como para dejarsela escuchar a cualquiera. Despues de cinco meses,o como el diría: "Casi seis", me doy cuenta de lo que es.
Esa sensación de grandeza, de felicidad, de indiferencia ante todos aquellos que no sean él, que lo tonto es un mundo, y cada sonrisa un te quiero, que lo pequeño es enorme y las riñas miles de besos.
Y si, lo se, jamás pensé que yo pudiera decir cosas así, pero tampoco pensé que le encontraria donde menos lo esperaba.
Bueno, después de cientos de dias a su lado, viendole un par de veces a la semana como mucho, y de oirle casi 5 horas diarias me doy cuenta de todo lo que le quiero. De como el principio fue sencillo, iba a ser una pua que sacaba a otra, yo estaba tranquila nadie podría entrar ya en mí, suficiente había tenido. Los primeros días hablando con él, me mostraba fría, segura y sobre todo borde, jamás olvidaré ese mes lleno de borderias. El mes decisivo, donde poco a poco se iba acercando a mi.
Todavía recuerdo el primer día, lo lleve a un lugar alejado, bueno en realidad ese fue el segundo, pero fue el primer viernes, el oficial. Era un lugar alejado, lo suficiente para que nadie nos viera, pero era también uno de los lugares mas bonitos de todos los que conocía, a callar me dije, esta alejado, es lo importante. En cambio, ahora, despues de "casi seis meses" es el mejor lugar donde me puede llevar, es nuestro sitio, donde mantuvimos conversaciones serias, donde aprendí  a mirarle a los ojos sin temor, donde me abrazó poniendo de excusa al frío, donde realmente me conoció. Poco mas hizo falta para saber que esa palabra innombrable había vuelto a mi vida, tuvieron que pasar varios meses para poder admitirlo, aunque fuese a mi misma.
Y ahora, que lo echo de menos cada minuto, que sonrío como idiota cuando algo me recuerda a él,  reconozco que me cambiado la vida, que me ha dado toda la felicidad que me ha faltado estos años atrás, y que ya si no es él, no quiero que sea ninguno.

Es ÉL el que me hace feliz.

Y con cada caricia, cada beso en la frente, cada intento fallido de cogerme la mano, cada palabra de ánimo, cada sonrisa de idiota, me demuestro a mi misma, que le quiero más de lo que nunca había pensado.

Te quiero, muchisimo.

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