jueves, 9 de febrero de 2012

Días raros.

Esos en los que te despiertas con una vitalidad asombrosa, esos en los que parece que el sol brilla más que de costumbre, esos días en los que te ves incluso más guapa, esos días en los que parece que le quieres por encima de todo, esos días en los que parece que lo tienes todo… esos días que luego se tuercen.
Que lo que era tan importante para ti ya no apenas existe, que donde antes no había distancia y ahora hay un puto mundo, empiezas a preguntarte que está pasando en tu vida, si es que estás como ausente, como si no te importase nada. Te paras a pensar en años anteriores, en esas gilipolleces que se hacían con maldad, en como nos reíamos de la vida, en esas tardes interminables, en millones de fotos iguales, millones de cigarros a escondidas, millones de escapadas nocturnas. Que fueron muchas cosas en poco tiempo, y siempre dijimos que ya éramos adultas, pero creo que me he quedado atrás. Que ya no hay nadie con quien correr detrás de la luna, o alguien con quien emborracharme cuando estaba deprimida, que ya no miraremos la vida desde nuestro peculiar punto de vista. Que si las cosas están así ahora, no quiero saber como estarán de aquí a unos meses, con la distancia por medio.

Que siempre estaré aquí, el problema es cuando dejarás tú de estarlo. 

Te echo de menos. 

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